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La confitería La Campana pide “una excepción” por su papel histórico e interpone dos recursos de alzada

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EUROPA PRESS

El gerente de la confitería La Campana, que desde hace “más de 132 años” funciona en la céntrica plaza de Sevilla de la que toma su nombre, ha reclamado este miércoles al Ayuntamiento hispalense, gobernado por Juan Espadas (PSOE), que permita “algún tipo de excepción cultural” a este histórico negocio afectado por la decisión definitiva de suprimir todos los veladores de la mencionada plaza.

En declaraciones a los medios de comunicación junto al portavoz del Grupo popular del Ayuntamiento, el gerente del establecimiento, Borja Hernández, ha manifestado que ve “bastante oscuro el futuro” de esta confitería que “representa al comercio tradicional sevillano” y que desde el pasado lunes, carece de los veladores con los que contaba en la plaza de la Campana, pues el negocio sí conserva los veladores instalados en la parte trasera de su edificio.

El lunes, recordémoslo, entraba en vigor la decisión adoptada de modo definitivo por la Gerencia de Urbanismo, para suprimir todas las terrazas de veladores autorizadas en la plaza de la Campana, toda vez que el Ayuntamiento ha resuelto además reducir los veladores autorizados en la calle San Fernando y la avenida de la Constitución, en concreto un 80 y un 60 por ciento, respectivamente.

Para ello, el Ayuntamiento esgrime motivos de movilidad y de estética, argumentando que durante el pasado mandato del alcalde popular Juan Ignacio Zoido, el espacio autorizado en estos tres enclaves concretos para la instalación de veladores creció aproximadamente un 50 por ciento. En el caso de la plaza de la Campana, según el Gobierno local socialista, el espacio autorizado para la instalación de veladores pasó de 33 a 156 metros cuadrados.

El caso es que el pasado lunes entraba en vigor la supresión de los veladores en la plaza de la Campana, previa anulación de las declaraciones responsables de los establecimientos respecto a sus veladores y la comunicación a los mismos de que las autorizaciones no podrían ser renovadas.

SONORO DESPLIEGUE POLICIAL

Dado que aquella mañana dos de los seis negocios hosteleros de la plaza, la confitería La Campana y una de las dos hamburgueserías, instalaron de todos modos sus veladores, fue movilizado un dispositivo de operarios, acompañado de un fuerte y criticado despliegue policial, para retirar el mobiliario de estos dos negocios concretos, extremo que se prolongó durante varias horas.

Con este escenario, el gerente de la confitería La Campana ha insistido en que el futuro del negocio se torna “oscuro” sin la facturación derivada de los veladores. “Tengo esperanzas de que el alcalde atienda a razones, nos reciba y que este negocio no tenga un trato preferente, pero sí que haya algún tipo de excepción cultural, porque somos un establecimiento con más de 132 años de historia que representa al comercio tradicional sevillano y reducir de once a cero veladores es una medida inquisidora”, ha dicho Borja Hernández.

“Seguro que alguna solución hay”, ha opinado, mientras el abogado de la confitería, Miguel Ángel Gómez, explicaba que ha interpuesto recursos de alzada contra la decisión administrativa de suprimir los veladores en este espacio de la ciudad y contra “la denegación de la renovación de la licencia” de veladores, solicitando en paralelo “la suspensión de la ejecución de los actos administrativos”.

MOTIVACIÓN “INSUFICIENTE”

El letrado, además, ha avisado de que a la hora de ser retirados el pasado lunes los veladores de la confitería, los representantes de la Gerencia de Urbanismo “no leyeron los escritos” oficiales relativos a la supresión de las terrazas de veladores o la denegación de la renovación de la licencia, asegurando además que el expediente administrativo que sustenta la medida “carece de fundamentación y de suficiente motivación, porque se dice que hay un clamor popular contra los veladores y no consta ninguna denuncia en la Campana”.

Además, avisa de que la retirada de los veladores “puede suponer la pérdida de puestos de empleo” en el negocio, formado por una plantilla de unos “40 trabajadores”, implicando “peligro para la subsistencia propia del negocio”.